jueves, 25 de mayo de 2017

REZANDO VOY

DIOS NOS SALVA EN TI, MARÍA

SIGUIENDO LOS PASOS DE JESÚS

En las comunidades cristianas necesitamos vivir una experiencia nueva de Jesús reavivando nuestra relación con él. Ponerlo decididamente en el centro de nuestra vida. Pasar de un Jesús confesado de manera rutinaria a un Jesús acogido vitalmente. El evangelio de Juan hace algunas sugerencias importantes al hablar de la relación de las ovejas con su pastor.

Lo primero es «escuchar su voz» en toda su frescura y originalidad. No confundirla con el respeto a las tradiciones ni con la novedad de las modas. No dejarnos distraer ni aturdir por otras voces extrañas que, aunque se escuchen en el interior de la Iglesia, no comunican su Buena Noticia.

Es importante, además, sentirnos llamados por Jesús «por nuestro nombre». Dejarnos atraer por él. Descubrir poco a poco, y cada vez con más alegría, que nadie responde como él a nuestras preguntas más decisivas, nuestros anhelos más profundos y nuestras necesidades últimas.

Es decisivo «seguir» a Jesús. La fe cristiana no consiste en creer cosas sobre Jesús, sino en creerle a él: vivir confiando en su persona; inspirarnos en su estilo de vida para orientar nuestra propia existencia con lucidez y responsabilidad.

Es vital caminar teniendo a Jesús «delante de nosotros». No hacer el recorrido de nuestra vida en solitario. Experimentar en algún momento, aunque sea de manera torpe, que es posible vivir la vida desde su raíz: desde ese Dios que se nos ofrece en Jesús, más humano, más amigo, más cercano y salvador que todas nuestras teorías.

Esta relación viva con Jesús no nace en nosotros de manera automática. Se va despertando en nuestro interior de forma frágil y humilde. Al comienzo es casi solo un deseo. Por lo general crece rodeada de dudas, interrogantes y resistencias. Pero, no sé cómo, llega un momento en el que el contacto con Jesús empieza a marcar decisivamente nuestra vida.

Estoy convencido de que el futuro de la fe entre nosotros se está decidiendo, en buena parte, en la conciencia de quienes en estos momentos nos sentimos cristianos. Ahora mismo la fe se está reavivando o se está extinguiendo en nuestras parroquias y comunidades, en el corazón de los sacerdotes y fieles que las formamos.

La increencia empieza a penetrar en nosotros desde el mismo momento en que nuestra relación con Jesús pierde fuerza o queda adormecida por la rutina, la indiferencia y la despreocupación. Por eso, el papa Francisco ha reconocido que «necesitamos crear espacios motivadores y sanadores [...] lugares donde regenerar la fe en Jesús». Hemos de escuchar su llamada.

José Antonio Pagola

Monseñor Aguirre, escudo humano para evitar el asesinato de musulmanes en Bangassou

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Las noticias procedentes de la República Centroafricana son escasas, aunque van siendo más alentadoras, que las que llegaban el pasado fin de semana, cuando Mons. Juan José Aguirre, obispo de Bangassou tuvo que actuar como escudo humano ante la Mezquita de esta ciudad en la que se había refugiado un millar de musulmanes, según la información de un portavoz de la Misión de la ONU en el país africano.

El obispo español y el cardenal de Bangui, Monseñor Dieudonné Nzapalainga, han ayudado a que los musulmanes fuesen evacuados y no resultaran asesinados, a pesar de estar rodeados por cientos de guerrilleros de la milicia 'antibalaka', predominantemente cristiana.

Este miércoles, Mons. Aguirre ha conseguido enviar un WhastApp tranquilizador como ha contado en 'Herrera en COPE', Miguel Aguirre, hermano del obispo de Bangassou, “dice que está bien, que está con el cardenal Nzapalainga, que entre los dos están intentando unir a la gente para desarmarles y que se calmen las cosas".

Admite Miguel Aguirre que su hermano nunca duda en poner en riesgo su vida para ayudar a los demás, "es incapaz de quedarse con los brazos cruzados, no entiende ni de etnias ni de religiones, ni de razas, ni de nada; él solo entiende de personas, en la zona sanitaria donde está atienden a todos los que van pidiendo ayuda".

MES DE MAYO, MES DE MARÍA



María, ayúdanos a transformar nuestras preocupaciones en ternura.
María, que nunca nos falte el vino de la alegría en nuestras vidas.
María, tú comprendes todas nuestras penas. Las ponemos ante ti.

CONFÍO EN TI, SEÑOR


"Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde". Arranca de mí todos los miedos.
                                                                                                                                     Ixcís

"PERMANECED EN MI AMOR"

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Hemos hecho ya un camino largo en el tiempo litúrgico de la Pascua. A estas alturas corremos el peligro de que, después de la euforia de estos días de resurrección, renovación y alegría, caigamos en una actitud monótona ante la vida: que el fuego del resucitado poco a poco vaya perdiendo fuerza.

Ante este peligro estamos invitados a escuchar la voz del Señor que nos dice: “Permaneced en mi amor”
... (Jn 15, 9). Esto exige de nosotros una actitud de discernimiento: ¿qué significa permanecer en su amor?

Es necesario que vivamos con atención a lo humano, a lo real, siendo conscientes de nuestras motivaciones, relaciones, etc. Pero que esas actitudes tengan una mirada creyente y esperanzada sobre lo que nos acontece, poniendo amor en todo, dejando que el resucitado llene todas las dimensiones de la vida. De esta manera permanecemos en su amor y su amor en nosotros. Así, la pascua se convertirá en motor de nuestras vidas.

E Ignaciana